Naciones Unidas adopta resolución sobre la Economía Social y Solidaria, como el cooperativismo

Alfonso Maldonado
8 min readApr 23, 2023

Este 19 de abril pasado, Naciones Unidas adoptó la resolución propuesta el 27 de marzo por quince países: Bélica, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, República Dominicana, Guinea Ecuatorial, Francia, Hungría, Italia, Luxemburgo, Marruecos, Senegal, Eslovenia y España. Se trata de la A/77/L. 60: Promoting the social and solidarity economy for sustainable development. “Promoviendo la economía social y solidaria para un desarrollo sustentable” sería la traducción, pues no está en español. Luego de aludir a acuerdos anteriores, pasa a justificar el texto a través de “reconociendos” para, así, “exhortar” (encourages, que puede ser “animar”, “motivar”) a asumir normativas y políticas concretas:

- Promover e implementar políticas, estrategias y programas, tanto a nivel local como nacional e internacional, para apoyar y mejorar modelos de economía social y solidaria para una economía sustentable y desarrollo social, según las circunstancias. Ello incluye, por ejemplo, la consideración de cómo deba manejarse el asunto de los impuestos para los agentes económicos que apliquen un modelo de economía social y solidaria, con objetivos sustentables, como lo son las cooperativas.

- Exhortar tanto a las Naciones Unidas como a las Misiones de esta en los diversos países para incentivar dichos modelos económicos.

- Exhortar a los organismos multilaterales y bancos a dotar de apoyo financiero a dichas iniciativas.

- Finalmente, se requiere al Secretario General y demás agencias e instancias de Naciones Unidas a que, con los debidos recursos, puedan hacer un seguimiento a la aplicación de esta resolución.

Dicha resolución incluye, dentro de lo que es Economía Social y Solidaria, iniciativas como el cooperativismo. Demás está en recordar la fortaleza del movimiento cooperativista en el estado Lara, orgullo no solo de los paisanos, sino de todo el país. Así que, con esta decisión, se alinea esta forma de organización con la Agenda de Naciones Unidas con Objetivos sustentables para el presente milenio.

El movimiento cooperativista en Venezuela tuvo un gran impulso facilitado por la Compañía de Jesús, el padre José María Echeverría, a partir de los años sesenta. Si bien también intervino el sacerdote diocesano José Elías Thielen, el primero contó con el respaldo y difusión de los jesuitas como colectivo. El mismo superior general de los jesuitas en 1999, P. Peter Hans Kovenbach, resaltaba la metodología de difusión sencilla y profunda del P. Echeverría: tocaba qué era una cooperativa, los valores que estaban presentes hasta una formación sencilla y práctica de contabilidad.

El P. Dorremochea animó la formación de cooperativas en Caracas y Miranda, y luego en Barquisimeto, que se fueron conformando en la Central de Cooperativas de Venezuela. El P. Micheo, también en el estado Lara, incentivó la creación de cooperativas de café, de tanta trascendencia, por ejemplo, en las que se han encontrado por Villanueva.

El Prof. Nelson Freites, que se doctoró con un trabajo de investigación sobre el cooperativismo en Lara, en una comunicación personal afirmaba de la importancia de Mons. Críspulo Benítez para traer el cooperativismo al estado Lara. Esta forma de organización supuso una alternativa de reivindicación social y organización que aspiraba a mejores condiciones de vida, en contraste con los movimientos guerrilleros de los años sesenta, con planteamientos más centrados en la toma del poder.

Naciones Unidas apuntala esta forma de economía que, por un lado, supone una apuesta diversa a las formas liberales. Pero, por otra, se distingue de la estatalización propuesta por alguna izquierda y extrema izquierda.

Si bien se afirma que en la economía capitalista el empresario busca maximizar las ganancias en detrimento del trabajador, habría que hacer algunas matizaciones. Es cierto que en oportunidades las empresas crean situaciones de mercado en las que hay que comprar bienes y servicios en términos controlados por ellos. Esto es particularmente cierto cuando participa un Estado como alcahueta. Pero, cuando se da una masificación del consumo, la globalización y con las nuevas tecnologías, hay establecimientos en el primer mundo que ofrecen productos “a precio de gallina flaca”, para alegría de los compradores ¿Cómo se consigue este milagro? Al menos de dos maneras (si el producto o servicio es de calidad): u ofreciendo salarios injustos a los trabajadores o estableciendo las factorías en regiones tan recónditas como Bangladesh. Hay ropa muy buscada en España, que sería la envidia para cualquier venezolano, cuyos precios son tales porque no se producen en España. Y las condiciones de Bangladesh pueden parecer ventajosas para quienes trabajan allí, con la pregunta de si se trata de explotación que se aprovecha de las condiciones de países del tercer mundo. En conclusión, tanto empleadores como consumidores están de acuerdo en precios ventajosos… a costillas del trabajador. Es la receta de China.

Pero en el otro extremo está el capitalismo de Estado, es decir, donde el Estado es el único dueño (o a eso tiende) de los medios de producción (tierras, fábricas, etc.). Si bien puede intentar justificarse de varias maneras, el socialismo clásico y más aun el comunismo lo justifica como la abolición de la propiedad privada y el reparto equitativo de la riqueza. Esta propuesta no consigue un mundo más justo, pues si bien se afirma que la propiedad es colectiva (o del proletariado), al final quienes controlan el sistema político son amos y señores de todo. Si el marco jurídico no favorece la iniciativa personal, termina blindando la toma de decisiones de quienes están en el poder. Porque bajo la bandera de la justicia y la igualdad ha habido una aspiración de hacerse con el poder. Una vez que se ha conseguido, toda decisión se toma, en primer lugar, para mantener y perpetuarse en el poder. Y es en segundo lugar que se intenta poner en práctica lo que se anunciaba, con la salvedad que la realidad es mucho más obstinada de lo que las promesas creían y no todas las decisiones son favorables para mantener el poder, o controlarlo de quienes aspiran al mismo dentro de sistemas de partido único. Lenin colectivizó el campo en lo que se llamaba la Unión Soviética y, cuando vio el efecto que esto traía sobre la disposición de alimentos, dio marcha atrás. Pero Stalin eliminó la “competencia” del trotskismo a sangre y fuego. Y Mao Zedong (Mao Tse Tung) hundió a China en el hambre con la Revolución Cultural, capricho que mantuvo solo para mantenerse como el “líder máximo”.

Globalizar la solidaridad — ¡esto se debe globalizar, la solidaridad! — hoy significa pensar en el aumento vertiginoso de los desempleados, las lágrimas incesantes de los pobres, la necesidad de retomar un desarrollo que sea un verdadero progreso integral de la persona que necesita ciertamente un ingreso, pero no sólo el ingreso (Papa Francisco)

El cooperativismo tiene varias ventajas que, es seguro, alguno involucrado en el movimiento precisaría mejor que yo. Uno de tantos es lo aterrizado: se basa en proyectos y decisiones que se ejecutan, evalúan, corrigen y mejoran. Los socios sienten que la cooperativa les pertenece. Participan en la deliberación y toma de decisiones. Y, siendo una forma de resolver cuestiones económicas, no cabalgan sobre esta para promover el ascenso al poder político ni imponerse sobre todo el mundo, que son objetivos ajenos a lo que se proponen.

Aclaro que tampoco el cooperativismo es la panacea para todos los males. Además de otras formas de organización económica que sean sociales y solidarias (pueden ser las empresas familiares con claridad de objetivos), hay actividades económicas que pueden estar en manos del Estado por razones estratégicas y, por supuesto, en manos privadas por razones prácticas. El problema del Estado es que no siempre es tan eficiente, puede usar de las actividades económicas para el clientelismo político y populismo o puede ser irresponsable del impacto sobre el medio ambiente, más si no hay contrapeso en los poderes públicos.

La iniciativa privada, sobre todo a nivel de grandes empresas (también hay pequeñas y medianas iniciativas) puede ser más eficaz, sobre todo en la toma de decisiones y disposición de recursos. La lógica de maximizar las ganancias puede suponer la tentación de abusar tanto del trabajador como de los clientes. Lo cual no significa que siempre ocurra (repito: no toda empresa en un gigante que compra voluntades políticas). La automatización y robotización es una tentación, pues una máquina protesta menos y tiene menos riesgos de accidentes laborales. Y no siempre pueden estar tan pendientes del desarrollo sostenible. Algunos los hay con avidez por el dinero, otros los hay sabiendo que una decisión equivocada supone pérdidas millonarias que deben prevenir. En estos casos, la actividad privada es una fuente suculenta para la recaudación por impuestos, esencial para el funcionamiento del Estado en la mayoría de los países en el mundo.

En cuanto a la Iglesia, tras la crisis de la burbuja financiera (2007) y sin levantar cabeza, el papa Benedicto XVI aludió la importancia de las cooperativas tanto en el 2005 como en el 2012. El papa Francisco lo ha mencionado en varias oportunidades, particularmente en el 2015.

La Iglesia ha apoyado e incentivado el cooperativismo desde el siglo XIX. Lo recordaba el papa Francisco. Y, en el 2015, invitaba al movimiento cooperativista en todo el mundo a salir en búsqueda de nuevos desafíos, sin perder la esencia del cooperativismo. Por ejemplo, cómo debía ser una auténtica cooperativa en un mundo globalizado. O también considerar la importancia de capital (el dinero), que debe estar al servicio de la cooperativa y no al revés, pues se transformaría en “el estiércol del diablo” (Basilio de Cesarea).

Vivimos tiempos particulares. En otros tiempos parecía que la realidad limitaba la capacidad de innovación del ser humano. En estos momentos, con la automatización, robotización e Inteligencia Artificial, pareciera que los límites de lo posible se han expandido de manera desorbitada. El ser humano quizás deba autolimitarse por razones tan sencillas como la ética: no todo progreso en estos momentos puede ser bueno, aunque se tenga la inventiva y los medios para innovar. Los nuevos procesos industriales, en base a “máquinas inteligentes”, donde las posibilidades de siniestros laborales son cada vez menores, la cantidad de personas desempleadas podría incrementarse de manera exponencial. Asumir un estilo menos acelerado y, sin negar la importancia, eficaz, puede implicar el que nos consigamos con un mundo donde valga la pena vivir. Y esto, además de los Objetivos sostenibles de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, también puede ser un aporte de una economía que funcione desde las valiosas experiencias del cooperativismo.

Una vez más, lo racional y ético es preguntarse sobre qué es lo mejor para la humanidad y no solo por lo que es factible. Nadie discutiría, echando a volar la imaginación, que la colonización de marte se vería facilitada por las nuevas técnicas que construyeran ciudades y procesaran materiales mucho antes de la llegada de hombres y mujeres. Por lo que cualquiera de estas tecnologías resultaría idónea. Pero, para el planeta tierra y los Objetivos del Milenio, la labor del ser humano es clave y las formas de economía social y solidaria, como las cooperativas, resultan imprescindibles.

FUENTES:

Discurso del Santo Padre Francisco a los representantes de la Confederación Italiana De Cooperativas (Sábado 28 de febrero de 2015) https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/february/documents/papa-francesco_20150228_confcooperative.pdf

Eduardo Matute, “Los Jesuitas y las cooperativas en Venezuela” https://talcualdigital.com/los-jesuitas-y-las-cooperativas-en-venezuela-por-eduardo-matute-a/

UN, Promoting the social and solidarity economy for sustainable development https://unsse.org/wp-content/uploads/2023/04/A-77-L60.pdf

UN, Historic moment for the SSE: At its 66th plenary meeting, the UN General Assembly adopts the resolution “Promoting the Social and Solidarity Economy for Sustainable Development” https://unsse.org/2023/04/19/historic-moment-for-the-sse-at-its-66th-plenary-meeting-the-un-general-assembly-adopts-the-resolution-promoting-the-social-and-solidarity-economy-for-sustainable-development/

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Alfonso Maldonado

Escritor. Enseñante de teología. Locutor. Fotografo. Defensor de los DDHH. Y, last but not least, sacerdote. VENEZUELA www.ficciografias.com https://www.ama